23/04/2008
Luis Alberto Machado y el «ser» creador
No sé si algunos cuadros de Picasso podrán figurar como los mejores de la historia de la pintura, pero sí creo que pudo haber sido el más grande creador.
Hasta los noventa años estuvo produciendo no solamente cuadros, sino estilos.
Cansado de repetirse a sí mismo con el pincel, en su cerebro ideaba mundos nuevos para su pintura.
Es por esta razón, más que por ninguna otra, por la que Picasso quedará como un creador de proporciones gigantescas.
Y murió joven, ya pasados los noventa años, por la misma causa: porque siempre estuvo dispuesto a comenzar otra vez.
La grandeza de Velázquez no radica en pintar como Velázquez.
Son miles los que pueden pintar como Velázquez y, como Velázquez, aún mejor que Velázquez.
Cualquiera puede copiar a Velázquez.
Incluso el mismo Velázquez.
La grandeza de Velázquez está en haber inventado la “velazquicidad”.
Es entonces y sólo entonces cuando es creador.
Después ya no hace sino copiarse a sí mismo, y, por tanto, pasa de ser un pintor a ser un pintante.
Hay escritores y escribientes.
Escritor es el que, estableciendo nuevas relaciones, transforma las realidades y las palabras. Escribiente es el que copia de otro, de sí mismo o de la realidad, por perfecta y meritoria que pueda ser la copia de esta última.
Hay dibujadotes y dibujantes;
Compositores y compositantes;
Ejecutores y ejecutantes;
Actores y actuantes…
El escribiente comprende las reglas del lenguaje; el escritor, las de la vida.
Hay quienes tienen una gran facilidad para escribir y, sin embargo, no son escritores. Y es muy frecuente el caso de grandes escritores con grandes dificultades en su oficio, a quienes les sucede lo mismo que a Beethoven: más de una vez pensó que no servía para músico –y eso aun antes de que le comenzaran los problemas de audición–, porque le costaba demasiado.
Se puede tener facilidad para pintar sin ser realmente pintor.
Y se puede ser pintor sin tener facilidad para pintar.
Y exactamente lo mismo puede decirse de los músicos, de los escultores o de cualquier otro tipo de artistas.
El pintor no está en el pincel, sino en la cabeza: lo importante es concebir el cuadro, no pintarlo.
Con el pincel pinta cualquiera; con la cabeza, sólo los grandes creadores.
Páginas 93 y 94. La Revolución de la Inteligencia. Dr. Luis Alberto Machado.
13/04/2008
La puta vida
A Roger, el pintor que se fue con una bala que tenía otro nombre.
La vida hembra, como la mar. La vida menstrúa. La vida sangra y entonces anda de mal humor y pasan cosas malas y la gente piensa en Dios. Pero no son cosas de los cielos, no es competencia de Dios. Son cosas de la mujer, de la vida. La vida hace como que se va, como que agarra sus maletas y se larga. La mujer cuando se molesta, cuando anda de mal humor es así, intempestiva, orgullosa. La vida hembra, sí señor. Ella sangra y entonces pasan cosas que uno dice Ay Dios mío, por qué. Pero no, no son cosas de Dios, sino cosas della, de la vida. Ella se marcha cuando uno menos se lo espera, se va, se muda o se muere o hace como que se muere pero no, sólo se muda, porque... «Cuando alguien mata algo tan puro como un pájaro azul, ¿qué pasa? Nada, sólo eso, se muere un pedazo del azul» Pero es que la vida, señora, la vida es así, inestable, es como la loca de la casa. Y esa loca manda, Dios mío, ella, no tú, que no eres más que un triste títere della. Claro, hombre al fin, esclavo de los deseos della, de la mujer, de la loca, la puta vida. La puta vida que se le va a uno en el momento menos pensado, menos previsto. Ella, la puta esa que se arrastra con quien quiere cuando quiere. La puta vida que te clava alfileres en los ojos y puñales en el corazón cuando menstrúa. Es que la vida hembra, como la mar. Ella, la vida, no la mar, aunque también ella, que se distrae y entonces uno piensa Ay Dios mío, por qué, pero no, no es Dios, es ella que mientras sangra llora y entonces uno, pobre mortalito común que la ve pasar con su lamento, y la ve irse, llevarse todo con ella, y dejarlo auno desamparado en el patíbulo vacío de Dios.
Santiago Cuberos Meca. De La noche de los circuncisos.
05/04/2008
Cuatro joyas silvestres
Sé que ha de haberse escrito mucho sobre «Desayuno en Tiffany’s» del escritor estadounidense Truman Capote. No he leído nada de eso haya podido escribirse. Y, por ahora, no quiero hacerlo. Me quedo con el agridulce sabor a moras silvestres que me dejó Holly Colightly el maravilloso personaje creado por Capote sobre el cual gira, como el epicentro mismo de la tierra, la historia que da título al libro que componen, además (al menos mi edición, de Bruguera) los relatos «La casa de las flores», «Una guitarra de diamante» y «Recuerdo navideño». Tres joyas que se suman al relato principal y que hacen de este libro una auténtica delicia.
En estos relatos hay un algo común que no acaba uno de identificar. Y en ello radica la magia que se queda encima como una sensación corporal. Como la pesadez en días de lluvia o como la luminosa nadería de los domingos; como la alegría de amar o la felicidad plena de odiar en silencio; como auscultar un cuerpo desnudo con el tacto, con los ojos, con todo el ser. Una sensación que se te queda durante días. No sé bien si es la natural inocencia que desprenden sus personajes unido a la malicia citadina que recién se descubre o la espontánea franqueza, casi infantil, con las que Capote deshace dogmas y meollos narrativos con la delicada maestría del genio que era.
De cualquier modo, sea como sea, me quedo con la trastocada personalidad, irreal de Holly; me quedo con Otillie amarrada con amor a un árbol, añorando sin pena los tiempos cuando era prostituta; y con la vaga ilusión del señor Schaeffer y Tico Feo; ni hablar de la amistad entre la anciana-niña y Buddy, que recuerda en el tiempo a la vieja que alumbró sus navidades infantiles.
Por cierto que este último relato ya lo había leído. En el taller de Escribas, con Oscar Marcano. Ahora te entiendo Oscar, por qué te gusta tanto la literatura norteamericana. Esa, la alta literatura; no la equívoca productora de Bestsellers.
Me quedo, en fin, con el agridulce sabor a mora silvestre comida en una calle de Nueva York, mirando joyas frente a la vidriera de Tiffany’s.
«–No se enamore nunca de un ser salvaje, señor Bell –le aconsejó Holly–. Ese fue el error de Doc. Siempre llevaba seres salvajes a su casa. Un halcón herido en un ala. Otra vez fue un gato montés enorme, con una pata rota. Pero no se puede entregar el corazón a un ser salvaje: cuanto más se hace, más fuertes se vuelven. Hasta que son lo bastante fuertes para huir a los bosques. O volar a un árbol. Después a un árbol más alto. Después al cielo. Así terminaría, señor Bell, si se dejara arrastrar por el amor de un salvaje. Terminaría mirando al cielo.» Pg. 92. Holly Colightly en «Desayuno en Tiffany's».
«[…] lo que nos sucede en la tierra se pierde en el infinito resplandor de la eternidad.» Pg. 171. El Señor Schaeffer, en el relato «Una guitarra de Diamante».
30/03/2008
Spatzo y las lenguas maternas...
Vittorio Mayer Pasquale, Spatzo, en la lengua de los Gitanos Sinti, significa «pajarillo», un sobrenombre que nos recuerda el sentido de aquélla libertad muchas veces evocada por este poeta que a lo largo de su vida ha experimentado momentos de gran sufrimiento. A través de su poesía de frente a las adversidades de la suerte, Spatzo nos da muestras de haber sabido conservar intacta esa ánima gitana hecha de cosas simples e inmediatas. El siguiente poema fue escrito en 1999 en el idioma de los Sintos Piemonteses (Italia) «con el augurio [dice Spatzo] que ellos no olviden la lengua de sus padres. Lamentablemente, soy consciente de que se trata de un augurio tardío, ya que el abandono de la lengua madre está ya en un proceso irreversible en esta fase histórica.» Y afirma el poeta gitano «en nuestro mundo servil al capitalismo y al consumismo la gente aprende un idioma sólo si éste le es útil. Quizás se necesita comenzar a entender que se puede aprender (o re-aprender) una lengua para ser útil a la misma, para hacer que no muera sino que siga existiendo como una parte importante de la identidad de un pueblo»
Chib marí
Kamáva tu
chib marí.
Tu sal bravalí ta chororí
sar jamén.
Kántu sam bibaxtalé
ménge tu déssa le láu par te rovás,
kántu sam kontán
ménge tu déssa le láu par te sas,
kántu si-amén bróxa te garavássa men
tu, chib marí, déssa ménge ne vast.But pirdál méncha
pren sa le dromá do vélto,
sálas i jag da maré giljá,
ma kaná
andrén kalá džungalé pláse
kaj chidéna men le gadžé
tu meréssa ne písla óni divés,
sar jamén.Se našavássa tu
nínge jamén sam našadé.
Šunén chavalé,
šun ternibén,
maré puré Sínti
mukjén-le ménge
kajá šukár, gulí chib.
Na bistarás la,
sikavás la kaj maré chavé,
indžarás la sémpar méncha
sar o kórkoro braválimo
ke si-amén.
Lengua nuestra
Te amo,
lengua nuestra.
Tu eres rica y pobre
como nosotros.
Cuando estamos tristes,
tú nos das las palabras para llorar,
cuando estamos felices
tú nos das las palabras para alegrarnos,
cuando debemos escondernos
tú, lengua nuestra, nos ayudas.Tú has viajado junto a nosotros
por las calles del mundo,
eras el fuego de nuestras canciones,
y ahora
en éstos terrenos deplorables
que nos dan los payos
tú vas muriendo un poco cada día,
como nosotros.Si te perdemos
también nosotros nos perderemos.
Escuchad, muchachos,
escuchad, jóvenes,
nuestros viejos Sintos
nos han dejado
ésta lengua bella y dulce.
No la olvidemos
Enseñémosla a nuestros hijos,
conservémosla siempre con nosotros
como el único tesoro
que nos pertenece.
17/03/2008
El whisky de la amargura de Miss Amelia.
[...] el licor de Miss Amelia tiene una cualidad particular: sabe limpio y seco en la lengua, pero una vez dentro empieza a arder y ese fuego dura mucho tiempo. Y eso no es todo. Ya es cosa sabida que si se escribe un mensaje con zumo de limón en una hoja de papel, no queda rastro de la escritura; pero si se expone el papel al fuego, las letras se vuelven de un color castaño y se puede leer lo escrito. Imaginad que el whisky es el fuego y que el mensaje está oculto en el alma de un hombre; entonces se comprenderá el valor del licor de Miss Amelia. Muchas cosas que han pasado sin que se supiera, pensamientos relegados a las profundidades del alma, salen de pronto a la luz y se hacen patentes. Un hiladero que no ha estado pensando toda la semana más que en sus telares, la comida, la cama, y otra vez lo telares, al llegar el domingo bebe de aquel whisky y tropieza con un lirio silvestre. Y toma el lirio en su mano, se queda contemplando la delicada corola de oro, y de pronto se siente invadido por una ternura tan viva como un dolor. Y un tejedor levanta de pronto la mirada y por primera vez descubre el cielo radiante de una noche de enero, y se siente sobrecogido de temor al pensar en su propia pequeñez. Esas son las cosas que ocurren cuando un hombre ha bebido el licor de Miss Amellia. Podrá sufrir, podrá consumirse de gozo; pero la verdad ha salido a la luz: ha calentado su alma y ha podido ver el mensaje que estaba oculto en ella.
De "La Balada del Café triste" de Carson McCullers.
02/03/2008
Catorce Consejos para escribir...
Blogueando, como se dice, me encontré con esto donde los Hermanos Chang , escrito por Joaquín Ortega , que bien vale la pena compartir.
1. Escribe sobre tu padre: el que imaginaste, nunca el que tuviste al frente.
2. Escribe sobre tu piel: haz memoria de todas las ausencias, de lo que dejaste de sentir, de lo que pasaría si no la tuvieras.
3. Escribe sobre los ancianos: hazlos parecer siempre más inteligentes de lo que realmente son. De ti depende que los viejos sabios no queden sólo para la Biblia.
4. Escribe sobre los perdedores y ahonda en sus fracasos: si naufragaron, probablemente se lo merecían.
5. Escribe sobre lo que nunca pudo haber pasado: los presentes paralelos te mantendrán vivo y alerta.
6. Escribe sobre los hijos que nunca tuviste: críalos en el cuaderno tan mal como puedas.
7. Escribe sobre las noches sin estrellas: sólo la oscuridad tiene el poder de conectar los verdaderos acentos.
8. Escribe sobre los caminos: ir y venir no es nada, lo verdaderamente lucrativo es el material del que están hechos: piedras, lodo, cemento, detritos, arena, asfalto, fuego, genitales, plasma o poder.
9. Escribe sobre la enfermedad: la salud nunca ha enseñado nada. Desconfía del ejercicio como del padre de todas las mentiras.
10. Escribe sobre las pérdidas: lo que te haga falta siempre será compensado con un nuevo miembro o una segunda visión.
11. Escribe sobre las partidas: que nunca te importe llegar. Las metas son para los cobardes, para los que creen en proyectos y en el sentido. Son para los que tienen que ver el sol para saber qué los escalda.
12. Escribe sobre la muerte después de la vida: estrangular a un personaje en fase embrionaria se convierte en el aborto más prodigioso.
13. Escribe sobre los efectos: no hagas psicología de tu personaje, cada quien es lo que es por su presente nunca por su pasado.
14. Escribe sobre los sueños sin sucumbir a su presencia y al caletre: pueden volverse el apuntador más caro de tu vida.
Un consejo sin numeración: haz lo que te dé la gana.
De Letras Doradas y Libros Bellos

El libro Diseño Gráfico en Venezuela, escrito por Alfredo Armas Alfonzo y publicado en 1985, termina con un título retador: "Una página por hacer".
Ese mismo año, los nombres de Venezuela y de Álvaro Sotillo resonaron con notas más agudas en Leipzig, Alemania.
Una obra titulada La Emble mática de Gerd Leufert fue considerada por un exigente jurado como el libro más bello del mundo.
Con este ejemplar, Sotillo obtuvo la primera Letra de Oro en el concurso Los Libros Más Bellos del Mundo, creado en 1963. El diseño editorial venezolano comenzó a repujar con tinta dorada parte de esa página que, como decía Armas Alfonzo, estaba por escribirse.
Sotillo volvió al ruedo alemán en 1999. El Diccionario de His toria de Venezuela, una edición de cuatro volúmenes patrocinada por la Fundación Polar y diseñada por él, obtuvo en esa ocasión la Letra de Oro.
Hace dos semanas, Sotillo recibió una llamada. Una voz con dificultades para el español le anunciaba que por tercera vez un libro diseñado a partir de sus criterios gráficos había obtenido otra Letra de Oro. Geohistoria de la sensibi lidad en Venezuela, escrito por Pedro Cunill Grau, se convirtió este año en el libro más bello del mundo.
Debido a registros incompletos del concurso sobre las premiaciones antes de la caída del muro de Berlín, no se podría afirmar que Sotillo es el primer diseñador en el mundo en obtener tres Letras de Oro, pero según los datos oficiales es el único que ha obtenido dos desde la nueva etapa del concurso, que se reabrió en 1991.
Aunque se escriba rápido, se trata de un logro que ni siquiera los diseñadores de los países con mayor tradición editorial en el mundo han alcanzado.
A esto se suma que hasta el año 2007 Sotillo fue el único diseñador nacido fuera de suelo europeo que había recibido el Premio Gutenberg, distinción que se otorga en honor a la trayectoria en el oficio del diseño. "Álvaro Sotillo concibe todas las partes de un libro con gran imaginación y seguridad y las lleva a cabo igual que un dramaturgo en una obra de teatro. La relación temática con el contenido y el dominio de las técnicas de composición están en todas su obras. No sólo el `traje’ de un libro se diseña en forma creativa". Estas líneas fueron parte del argumento del jurado para entregar el apreciado galardón, que el propio Sotillo interpreta como un reconocimiento a la tradición del diseño en Venezuela.
17/02/2008
De fantasías y realidades
Después ella va caminando hacia el metro y piensa en las fantasías. Y es que hay fantasías que se cuentan y fantasías que no, fantasías perfectas para compartir en la intimidad y fantasías que podrían dañar una relación para siempre, y hay fantasías como para morboseárselas solito y hay fantasías sin valor si no se exhiben ante un oyente ávido de estímulos. Hay fantasías para hacer realidad y hay otras que mejor se dejan en la pura imaginación. Hay fantasías que animan y otras que frustan, y fantasías permitidas, prohibidas, perversas, dañinas. Y por supuesto que habrá fantasías que ni siquiera se desean fantasear sino que solitas se meten en los sentidos, sin autorización. Y fantasías que pueden costar el lado de la cama. Fantasías homosexuales, heterosexuales, bisexuales, grupales, tribales. Fantasías muy tontas y fantasías muy peligrosas. Fantasías con rostros conocidos o fantasías con cuerpos imposibles. Fantasías que pierden el sentido al materializarlas y fantasías otras que, al hacerlas carne, uno se pregunta por qué las dejó tanto tiempo en fantasías. Las fantasías no son tan fantasías, o sí lo son, pero a veces se revuelven tanto en la realidad que no hay modo de subordinarlas. Eso sí, las fantasías animan, avivan, calientan, aceleran, despabilan, empujan, desentierran. Y casi siempre están muy vivas.De La maga, y su blog El país de los equivocados .
09/01/2008
A propósito de «El Atravesado», de Andrés Caicedo
Hace un par de meses me tropecé con esta crónica de Rodrigo Blanco Calderón, sobre su viaje a Bogota a propósito de un evento literario. En ella, Rodrigo hace alusión a Andrés Caicedo como un escritor mítico, podría decirse, entre la juventud colombiana. Lo extraño y místico que rodea el comentario sobre Caicedo me hizo indagar. El último día del año pasado, en Barquisimeto, conseguí lo impensado: Un ejemplar, nuevecito, de «El Atravesado», editado por Norma. Obviamente, según lo que habíua conseguido ya en internet y que, debo decir, no había hecho sino despertarme aún más la curiosidad, compré el libro.
LA cosa con el mentado libro, con el mentado escritor, quien se suicidó en 1977, es... Cómo decirlo. Sí, el man, para decirlo a «su» modo, tiene la capacidad de llevarlo a uno de la mano en una suerte de viaje desgajado desde lo más brutal de la vida caleña de aquellos años setentas, a lo más tierno y poético de los actos cotidianos. La fuerza de su lirismo, coloquial y a la vez depuradísimo, es, para no decir lo menos, brutal, aplastante.
El relato, que no se bien si novela corta o cuento largo, narra parte de la vida de un muchacho caleño, los «totes» que se da a diestra y siniestra sólo porque sí, un grupo, una banda, más bien, y sus aventuras, las idas al cine, el baile, su primer amor, y su soledad toda. Una soledad aplastante, muy de estos tiempos, muy de aquéllos, también. El libro, además, tiene otro relato, más corto, «Maternidad», muy al estilo norteamericano, muy de contar y contar y de pronto, juas!, sanseacabó, como diría Davy. Excelente también, para qué negarlo. Tanta desidia, tanto vivir por vivir, tanto «¿Lo aburro mano? Entonces no bostece. Así uno no le habla a una cara sino a un hueco». Y tanta frase genial entre la mierda de la cotidianidad. Tanto «Ese saber que existía, y que estaba ahí a mi lado» y que, carajo, lo deja a uno así, como harto de tanta basura y al mismo tiempo, enamorado de esa basura. Estos personajes se saben pasajeros, se saben chiquiticos ante el mundo, y eso no les importa, son unos descarados malgastadores de la vida. Son tan normales, tan todoelmundo. Por eso debe ser que Caicedo cierra «El Atravesado» diciendo «Que no hay caso, mi conciencia es la tranquilidad en pasta, por eso soy yo el que siempre tira la primera piedra». Y a veces esta gente que vive por vivir aspira la glora... y por eso se embaraza, en ello reside su trascendencia. Como en «Maternidad» cuando el personaje narrador, viéndo a una joven que gusta de él, viéndola bien, se dice «Le haré un hijo a esta mujer». Y ya, se desmorona, se deshace en esa irrelevancia, en ese gran poder de la postmodernidad.
Por último, un regalo:
Mi mamá me regañó porque había llegado tarde, pero yo le pedí perdón. Entonces me bañó el ojo izquierdo con el trapito de agua caliente, y yo me le acerqué mucho y le di un montón de besos en la cara y le acaricié el pelo, le dije que olía rico, ella alzó los ojos y yo en aquellos tiempos me perdía en sus ojos, no era sino mirarlosy me iba en barco, viento a favor, alguna canción de por allá anunciando mis hazañas, mi mamá que me aprieta la mano y cierra los ojos para que yo no me vaya tanto, mete la nariz en mi oreja derecha, en mi oreja izquierda, y luego me dice cosas, la canción esa que yo escucho añorando sus ojos, el sol poniente.
30/12/2007
Femmes
Estracto de un artículo publicado en revista Prometheus , de Argentina, sobre el hecho femenino. El artículo completo, aquí .
[..] El mundo pertenece a las mujeres.
Es decir a la muerte.
Sobre aquello, todo el mundo miente.[..]
El mundo pertenece a las mujeres, no hay más que mujeres, y desde siempre ellas lo saben, y no lo saben, no pueden saberlo realmente, lo sienten, lo presienten, eso se organiza así. ¿Los hombres? Espuma, falsos dirigentes, falsos sacerdotes, pensadores aproximados, insectos... Gestores embaucados... Músculos que engañan, energía substituida, delegada...
[..]
En su libro Un amour secret de Picasso, Geneviève Laporte, su amiga clandestina durante veinte años desde 1951, refiere esta extraña conversación con el inventor de las Demoiselles d’Avignon: “Fue una gran sorpresa para mí descubrir que él llevaba una especie de diario. En aquél que me mostró, había un mechón de cabellos de Dora Maar. Al mismo tiempo, intentaba explicar: “No amaba a Dora Maar. La amaba como a un hombre y le repetía: ‘No me agradas, no te amo.’ ¡Te imaginas los llantos, las crisis!” Piensa un instante. Tímidamente, comento: “No es sorprendente que se haya vuelto loca.” Su mirada se vuelve penetrante. Vuelve al presente. “Eso fue horrible. La curaron... Tu sabes, cuando ella estuvo curada, no hacía más buena pintura.” Arrastrado por su idea, con ese gusto por palabras que pueden parecer paradójicas, generaliza: “Soy una mujer. Todo artista es una mujer y tiene que ser tortillera. Los pederastas artistas no pueden ser verdaderos artistas ya que aman a los hombres. Como son mujeres, vuelven a caer en lo normal.” Está contento, ríe y me vigila de reojo. Con la ayuda de los años, no me sonrojo más. Qué pena.”
[..]
Dios fue una mujer, y lo sigue siendo la mayor parte del tiempo en secreto, en los sueños, los fantasmas, las ilusiones trágicas o cómicas. Dios tiene unas nalgas enormes y un vientre indefinidamente embarazado, es una bola de energía fecunda, un falo abombado encenegado, una cabeza compacta espiralada sin boca, una nariz de hueso, unos pequeños brazos replegados sobre los senos, un ojo macizo y ciego. [..]
26/12/2007
Traducciones...
AMANTE PORTATILE
L’amante, affrettato dall’arrivo inaspettato del marito, non trovò un posto migliore per nascondersi se non sotto la pelle della donna.
Un minicuento mío, traducido por mi amiga Dina.
Isa ibn Maryam
Aquí el artículo completo, en unheimlich, sólo estractos:
En cuanto a la Virgen María, su mención en el Corán es incluso más sublime y bella que en el Nuevo Testamento. María, es en el Islam el paradigma de la perfección en la mujer y su historia adquiere tanta relevancia que la revelación coránica le ha dedicado todo un capítulo, la Sura 19, que lleva su nombre.
[...]
El Profeta (la Paz y Bendiciones sean con él) afirmó, en un dicho famoso; que María la madre de Jesús; nació inmaculada y que tuvo un hijo también inmaculado, Jesús, sin contacto carnal, y que María es la mujer más pura, que ha habido y habrá.
La inmaculada concepción de María que es un dogma coránico tiene una especial relevancia, ya que de todas las otras religiones, incluyendo todas las denominadas cristianas, sólo la Iglesia Católica reconoce la Inmaculada Concepción de María.
[...]
En la Sura de María se relata el episodio de la concepción y nacimiento de Jesús. Parecido al relato bíblico, contiene 2 milagros adicionales y sublimes que el Sagrado Corán que él relata y la Sagrada Biblia no menciona.
Que Jesús habla recién nacido defendiendo a su madre del señalamiento de mujer soltera (José no aparece todavía) y el aparecimiento divino de un arroyo a los pies de la Virgen de aguas cristalinas, para que ella apagara su sed y de dátiles frescos que maduraron inmediatamente para que ella comiera, inmediatamente después del parto.
Dios estaba siempre pendiente de ella; como dice la oración, que en árabe es Salam Alaiki, Maríam - La paz sea contigo María – ya que Ave maría y Dios te Salve son saludos romanos.
08/12/2007
Cuando el futuro ficcional de los pasados se vuelve presente real

«Farenheit 451... temperatura a la que se enciende el papel, y arde...» Este es el epígrafe de la novela «Farenheit 451» del estadounidense Ray Bradbury (en la foto), en donde los Bomberos son una unidad especial cuya tarea principal no es apagar ni prevenir incendios, pues las casas son incombustibles, sino quemar los libros, las casa con libros, la gente, incluso, con libros. Acá les dejo un estracto de una convresación, más bien un monólogo grandilocuente del Capitán Beatty a Guy Montag, que sabe al «Discurso de las armas y las letras» del Quijote.
«-Bien, examinemos ahora nuestras minorías. Cuanto más grande es la población, más minorías. No tratemos de entender a los aficionados a los perros, los aficionados a los gatos, los doctores, abogados, comerciantes, jefes, mormones, baptistas, unitarios, descendientes de chinos, suecos, italianos, alemanes, tejanos, neoyorquinos, irlandeses, gente de Oregón o México. La gente de este libro, esta pieza teatral, esta novela de TV, no trata de representar a ningún pintor o cartógrafo actual, ni de ninguna parte. ¡Cuanto más grande sea el el mercado , Montag, menos discusiones! ¡No lo olvides!
»Autores llenos de pensamientos malignos, ¡cerrad vuestras máquinas de escribir! Así lo hicieron. Las revistas se transformaron en una bonita mezcla de vainilla y tapioca. Los libros, así dijeron los críticos condenadamente snobs, eran agua chirle. Es natural que no se vendan libros, dijeron esos hombres. Pero el público sabía lo que quería, y girando alegre y velozmente hizo sobrevivir los libros de historietas. Y las revistas con mujeres tridimensionales, por supuesto. Y eso no es todo, Montag,. No comenzó en el gobierno. No hubo órdenes, ni declaraciones, ni censura en un principio, ¡no! La tecnología, la explotación en masa, y la presión de las minorías provocó todo esto, por suerte. Hoy, gracias a ellos, uno puede ser continuamente feliz, se pueden leer historietas, las viejas y buenas confesiones, los periódicos comerciales.
[...]
¿Qué más sencillo y natural? Con escuelas que lanzan al mundo cada vez más corredores, saltarines, voladores, nadadores en vez de caminadores, críticos, críticos, conocedores y creadores imaginativos, la palabra "intelecutual" se convirtió en la interjección que merecía ser. Uno siempre teme a las cosas insólitas. Recuerdas seguramente a un compañero de escuela excepcionalmente brillante, que recitaba las lecciones y respondía a las preguntas mientras los demás lo miraban con odio, inmóviles como estatuas de plomo. ¿Y no era este mismo compañero brillante el que golpeabais y torturabais al salir de la escuela? Claro que sí. Todos debemos parecernos. No nacemos libres e iguales, como dice la Constitución, nos hacemos iguales. Todo hombre es la imagen de todos los demás, y todos somos así igualmente felices. No hay montañas sobrecogedoras que puedan empequeñecernos. La conclusión es muy sencilla. Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo. Saca la bala del arma. Abre la mente del hombre. ¿Se sabe acaso quién puede ser el blanco de un hombre leído? ¿Yo? No puedo aceptarlo.
[...]
-Debes comprender que nuestra civilización, tan vasta, no permite minorías. Pregunta tú mismo. ¿Qué queremos en este país por encima de todo? Ser felices, ¿no es verdad? ¿No lo has oído centenares de veces? Quiero ser feliz, dicen todos. Bueno, ¿no lo son? ¿No los entretenemos, no les proporcionamos diversiones? Para eso vivmos, ¿no es así? Para el placer, para la excitación. Y debes admitir que nuestra cultura ofrece ambas cosas, y en abundancia.
[...]
-¿A la gente de color no le gusta El negrito Sambo? Quémalo. ¿Los blancos se sientes incómodos con La cabaña del tío Tom? Quémalo. ¿Alguien escribió una obra acerca del tabaco y el cáncer pulmonar? ¿Los fumadores están afligidos? Quema la obra. Serenidad, Montag. Paz, Montag. Afuera los conflictos. Mejor aún, al incinerador. ¿Los funerales son tristes y paganos? Elimina los funerales. A los cinco minutos de morir, el hombre está en camino de la Gran Caldera: incineradores abastecidos por helicópteros y distribuidos por todo el país. Diez minutos después de la muerte, el hombre es una motita de polvo oscuro. No alijamos a los hombres con recuerdos. Que olviden. quememos, quemémoslo todo. El fuego es brillante y limpio.»
25/11/2007
Piglia: la metaliteratura y otras honduras
Parte de la entrevista «Por fin, Piglia», realizada por Ana Nuño a prepósito de la publicación en España de Respiración Artificial.
Podríamos comenzar por esa palabreja que tanto daño ha hecho, sobre todo en Argentina, en los últimos veinte años: la "metaliteratura". Tu obra ha padecido la imposición de esta etiqueta. Pero, visto desde otro ángulo, ¿hay literatura, al menos en nuestro siglo, de la que pueda decirse que no es metaliteratura? Y pregunta accesoria: de ser esto así, ¿podría ser esa la razón por la que tu obra ha tardado tanto en penetrar en España, tierra del realismo militante?
Me parece que la expresión metaliteratura, al menos como se utiliza hoy, no es nada productiva. Es como metalenguaje, que tampoco sirve para analizar nada. No hay metalenguaje, como dicen los lógicos. Tampoco existe la metaliteratura. Pero es un cliché crítico que ha servido para enfrentar lo que sería una tradición un poco más compleja de construcción de historias con una supuesta tradición "minimal" o directa, que se remonta a Hemingway. Por un lado, ese cliché o ese estereotipo no es muy productivo, y me parece que esconde un conflicto más profundo entre lo que yo llamo el neopopulismo profundamente anti-intelectual de la cultura de masas, y ciertos escritores que se adaptan, que se someten a esa tentación antiintelectual que la cultura de masas produce por su propia dinámica. Hemingway, que era un gran escritor, un escritor experimental de primera calidad, fue el primero que se sometió a esa lógica y construyó la imagen, el ícono más grande de escritor que tiene la cultura de masas de este siglo, que es el escritor como antiintelectual, el escritor como cazador de búfalos, como cazador de leones, como guerrero. Sabemos que detrás de eso se escondía alguien que estaba absolutamente escindido, de un modo trágico, por la falsa imagen que él mismo se había construido. Una imagen que lo llevó al suicidio, porque Hemingway era mucho más refinado, mucho más complejo que esa figura que él trataba de construir. Y esa es la figura que ha terminado por convertirse en dominante. Un escritor que quiere funcionar bien en la cultura de masas debe presentarse como un hombre sencillo, como alguien que de ninguna manera pueda ser asimilado a un intelectual. Así que no me parece que eso sea algo que surja de la literatura misma.
En oposición a esto ha aparecido una tradición que ha ido encontrando cada vez más lugar, me parece, en el marco de la literatura actual, que ha resistido a esa tentación. En esta tradición están John Berger, Calvino, Claudio Magris, Borges. A nadie se le puede ocurrir pensar que John Berger hace metaliteratura porque escribe ensayos y ha escrito sobre pintura y porque es un hombre que en sus novelas reflexiona sobre cuestiones múltiples. El estructuralismo, el postestructuralismo, la metaliteratura, la minimal…: no me parece que los escritores nos hagamos cargo de estas recetas. En cambio, sí me parece que hay un conflicto de fondo que se expresa con estas recetas, que es esa tentación antiintelectual y neopopulista de la cultura de masas a la que se someten los escritores, y la resistencia de la literatura a esa tensión.
¿Qué lugar y qué función es la del escritor, en este entramado en el que cada vez tienen más peso las estrategias de mercado, la cultura de masas y su lógica, para utilizar el lenguaje de los sesenta?
El lenguaje es el campo donde se plantea una posible intervención de la literatura y los escritores. Los escritores como analistas del lenguaje social, los escritores que tenemos la experiencia de un trabajo continuo con los usos de la lengua y con los efectos de la lengua somos, quizás, quienes podemos, entre otros, tener una percepción de lo que está sucediendo y de cómo funcionan las estrategias de convencimiento, las que buscan hacer creíbles los estereotipos sociales. Y en esto hay una tradición, desde los primeros trabajos de Orwell sobre el inglés, no recuerdo el título pero algo así como "La política y la lengua inglesa", de los años cuarenta ("Politics and the English Language", publicado originalmente en Horizon, abril 1946), hasta ciertas reflexiones de Chomsky, que no casualmente un lingüista es el gran crítico social actualmente. Me parece que ahí tenemos un campo de análisis del funcionamiento del lenguaje. La literatura es un pequeño laboratorio donde esos lenguajes sociales están puestos en funcionamiento.
Lo que me parece realmente notable de Plata quemada es que se presenta como una novela que aparentemente establece el siguiente contrato ficcional con el lector: esto es un relato de no-ficción, a lo Truman Capote, cuando en realidad lo que hace es funcionar como una maquinaria que subvierte, que muestra el revés de esta forma, de este género.
Exactamente. Este fue el proyecto, después tú tomas un juicio de valor sobre el libro, pero éste fue el proyecto. Tomar ese modo que ha proliferado mucho después de Capote y subvertirlo, trabajar con las convenciones de la novela de no-ficción y hacer una ficción que llegue al límite. Que también es una manera de hacer ver cómo la literatura puede narrar una historia haciéndose cargo de ciertas convenciones sociales establecidas y avanzando en una dirección diferente. Para volver a la pregunta tuya sobre cuál es el estado actual de la situación, yo creo que por ese lado la literatura tiene un camino y los escritores tenemos necesidad de una participación en el debate público que no esté contaminada por la figura del opinador político. Uno como ciudadano puede opinar, en fin, pero no que el escritor, por el hecho de ser una figura conocida, sea convocado para que opine sobre fenómenos sociales. Más bien el escritor tendría que opinar sobre, por ejemplo, cómo queda registrada hoy la cuestión de los inmigrantes que llegan a España, y te digo esto porque es lo que he estado leyendo desde que llegué aquí.
Yo te veo como un escritor nostálgico de una época en que la literatura funcionaba como hoy funciona el cine. Es decir, había formas, había géneros más o menos nítidamente definidos. Pero al mismo tiempo, como alguien que es consciente de todo lo que ha ganado la literatura a partir del momento en que la novela, por ejemplo, dejó de ser un género popular y se independizó, por decirlo de una manera muy somera, del diktat de la popularidad. De ahí tu estrategia, que consiste en adoptar una forma y no tanto subvertirla sino dar a ver cómo funciona y por qué es una forma. La escritura, básicamente, ¿se podría decir que es eso, dar a ver la forma misma de la escritura, la forma misma que hace posible la creación de mundos?
No, no es el origen, no se trataría sencillamente de un hacer ver. Yo creo que la percepción, los instrumentos de percepción son un elemento importante. Uno ve, uno tiene una experiencia, pero esa experiencia está filtrada: ese sería para mí el contenido. La literatura es uno de los modos, lo que la literatura hace con esa experiencia es uno de los modos, pero no es el único; por lo tanto, esto se aplica no solamente a la literatura en el sentido tradicional. Por ejemplo, yo he dicho algunas cosas en torno a una experiencia, la del psicoanálisis, que es un ejemplo de un modo de construir la experiencia. Volviendo a lo que decías, fijate que yo no he trabajado nunca un género, salvo en casos muy aislados, en pequeños relatos policiales, pero habitualmente lo que hago no es escribir novelas policiales o novelas de ciencia ficción, no hago los géneros, sino que más bien parto de un género y empiezo a ver qué tipo de tensión se puede establecer. Ni siquiera con la crítica; escribo crítica a veces, pero en el centro de mi producción, la crítica ha sido algo con lo que también he tratado de establecer conexiones. Ese sería el espacio en el que yo siento que estoy trabajando desde un principio. Y con respecto a lo que me preguntabas al principio -por qué ahora, en España-, yo creo que también porque ha habido otra generación de escritores, que ahora miro con interés, como Bolaño o como Vila-Matas, que han creado un cierto espacio. También en el interior de la literatura contemporánea, de los que están produciendo ahora y de los jóvenes que están empezando a escribir, se manifiestan esas tensiones, aparecen escritores que hacen posibles relecturas, hacen posibles intervenciones de textos, nuevas genealogías. También es el caso en América Latina, no olvidemos que en América Latina escriben Pitol y Monterroso, aparte de Borges y Bioy Casares. A veces los textos encuentran un lugar un poco en la lógica de Kafka y sus precursores. Lo que formulan los contemporáneos está siempre en reformulación, uno se convierte en contemporáneo después de una serie de textos, porque hay un espacio que ha hecho posible que eso suceda. Aquí no importa mi opinión en relación con mi obra, que, en fin, es una experiencia absolutamente privada. Pero es cierto que la literatura que más me interesa y el camino que me interesa más va por ahí. Yo creo que tiene que ver más con la literatura del futuro John Berger que ciertos escritores que reproducen la estructura de la narración clásica, aunque sean quizás más populares en este momento.
30/10/2007
Lo que dijo Santiago sobre la Lengua

«[…] la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende!» Santiago I:5
«Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno.»Santiago I:6
«Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.» Santiago I:8
«De una misma boca proceden bendición y maldición. […] ¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?» Santiago I:10-11
