Luis Alberto Machado y el «ser» creador

No sé si algunos cuadros de Picasso podrán figurar como los mejores de la historia de la pintura, pero sí creo que pudo haber sido el más grande creador.

Hasta los noventa años estuvo produciendo no solamente cuadros, sino estilos.

Cansado de repetirse a sí mismo con el pincel, en su cerebro ideaba mundos nuevos para su pintura.

Es por esta razón, más que por ninguna otra, por la que Picasso quedará como un creador de proporciones gigantescas.

Y murió joven, ya pasados los noventa años, por la misma causa: porque siempre estuvo dispuesto a comenzar otra vez.

La grandeza de Velázquez no radica en pintar como Velázquez.

Son miles los que pueden pintar como Velázquez y, como Velázquez, aún mejor que Velázquez.

Cualquiera puede copiar a Velázquez.

Incluso el mismo Velázquez.

La grandeza de Velázquez está en haber inventado la “velazquicidad”.

Es entonces y sólo entonces cuando es creador.

Después ya no hace sino copiarse a sí mismo, y, por tanto, pasa de ser un pintor a ser un pintante.

Hay escritores y escribientes.

Escritor es el que, estableciendo nuevas relaciones, transforma las realidades y las palabras. Escribiente es el que copia de otro, de sí mismo o de la realidad, por perfecta y meritoria que pueda ser la copia de esta última.

Hay dibujadotes y dibujantes;

Compositores y compositantes;

Ejecutores y ejecutantes;

Actores y actuantes…

El escribiente comprende las reglas del lenguaje; el escritor, las de la vida.

Hay quienes tienen una gran facilidad para escribir y, sin embargo, no son escritores. Y es muy frecuente el caso de grandes escritores con grandes dificultades en su oficio, a quienes les sucede lo mismo que a Beethoven: más de una vez pensó que no servía para músico –y eso aun antes de que le comenzaran los problemas de audición–, porque le costaba demasiado.

Se puede tener facilidad para pintar sin ser realmente pintor.

Y se puede ser pintor sin tener facilidad para pintar.

Y exactamente lo mismo puede decirse de los músicos, de los escultores o de cualquier otro tipo de artistas.

El pintor no está en el pincel, sino en la cabeza: lo importante es concebir el cuadro, no pintarlo.

Con el pincel pinta cualquiera; con la cabeza, sólo los grandes creadores.

Páginas 93 y 94. La Revolución de la Inteligencia. Dr. Luis Alberto Machado.

Miércoles, 23 de Abril de 2008 12:43

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]